Un árbol al que podar las ramas


Mal comienzo ha tenido este gobierno que recuerda demasiado los errores de los siete años anteriores de Zapatero. Han mentido a los ciudadanos puesto que lo primero que han hecho nada más llegar ha sido aprobar una batería de medidas que suponen un posicionamiento contrario a las propuestas hechas en campaña por las que obtuvieron el triunfo electoral el 20-N y que mantuvieron en el debate de investidura.

Lo más grave, con todo, no ha sido la mentira premeditada rota nada más llegar al primer consejo de ministros sino que las medidas adoptadas son injustas, vuelven a castigar a los mismos de siempre y, para colmo de males, no resuelve el verdadero problema de nuestra crisis: unas administraciones despilfarradoras, ineficaces y corruptas.

Dice el gobierno del partido popular que ha heredado una situación de crisis insostenible y por eso está obligado a tomar estas decisiones, echa la culpa al anterior gobierno y no le falta razón, pero a continuación admite que son las comunidades autónomas las principales responsables del descontrol del déficit público que les obliga a subir impuestos, congelar salarios de funcionarios o dejar de invertir en infraestructuras, educación o sanidad. El PP ha debido olvidar que ese agujero económico se ha generado con administraciones autonómicas que gastan millones en aeropuertos que no tienen aviones, en autovías sin coches, en AVEs sin pasajeros y otras mil ideas de presidentes autonómicos preocupados por pasar a la posteridad por sus excentricidades más que por la eficacia de su gestión. Olvida el PP también que han sido los sueldos millonarios de los cargos de libre designación puestos a dedo, las subvenciones a partidos, sindicatos y demás así como mantener miles de entes autonómicos, televisiones públicas y demás. Pero, sobre todo, olvidan que esas comunidades están en su gran mayoría gobernadas por el propio PP, algunas desde hace muchos años.

Llevamos mucho tiempo desde UPyD diciendo que necesitamos reorganizar nuestro sistema de gestión autonómica para hacerla más eficiente y nadie nos hacía caso. Ahora todos lo reconocen ya pero ninguno está dispuesto a coger el toro por los cuernos y meter por cintura a esos gobernantes que se han convertido en auténtico reyezuelos de taifas con capacidad para gastar nuestro dinero sin control de ningún tipo y sin que nadie les reclame responsabilidades. Y encima, cuando ya no les queda dinero con las que pagar políticas lingüísticas discriminatorias, subvenciones a asociaciones de amiguetes, obras a empresas demasiado cercanas, o cosas peores y menos legales, es entonces cuando piden más dinero al poco estado que nos queda para que éste acabe apretando aún más nuestro cinturón.

Pero nadie toca la las grandes fortunas, ni a los grandes bancos y cajas; nadie controla los sueldos blindados de sus amigos o las subvenciones bajo mano negociadas en cualquier gasolinera al uso o pub de dudosa legalidad…

¿Habría votado el PP estas medidas propuestas hoy si hubieran sido hechas por el PSOE y ellos estuvieran en la oposición? ¿Habrían propuestos otras medidas diferentes los socialistas si hubieran ganado las elecciones el pasado 20-N?

Al final tenemos que llegar a la conclusión de siempre, a lo que llevamos años diciendo: PP y PSOE son lo mismo porque en lo básico están de acuerdo, son el mismo perro con distintos collares pero que actúan igual y se comportan igual. Se pretenden alternar en el poder hasta el infinito favoreciendo un bipartidismo que nos empobrece en ideas y también económicamente.

Por eso Rajoy no tiene intención de hablar de corrupción o de reformas democráticas en esta legislatura, como ya dejó claro a Rosa Díez en el debate de investidura. Se conformarán con ver a los vecinos de enfrente pelearse por definirse como más españoles, o andaluces y así aguardar a que otra crisis les pase factura a los de ahora y aprovechen entonces el tirón. En definitiva pretenden seguir manteniendo el empate a cero.

Acerca de @juanmacapa

Profesor de Latín y griego en el I.E.S. Rambla de Nogalte de Puerto Lumbreras
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Una respuesta a Un árbol al que podar las ramas

  1. quietman67 dijo:

    Quien pensara que todo iba a cambiar, no habrá tardado en percatarse de cuán errado estaba. Se suelen ofrecer cien días de margen al nuevo Gobierno, pero tan flagrante mentira como ha resultado ser la promesa de Rajoy de no subir los impuestos es motivo suficiente para levantar la voz, máxime ante lo burdo de la justificación esgrimida. Álvaro Anchuelo ha tenido un buen debut. Quizá un poco nervioso en un primer momento, como es lógico, pero después se ha entonado y ha dejado muy clara la postura de UPyD, sin duda, la más coherente del panorama político español en la actualidad.

    Un saludo.

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